domingo

Nos miramos
era un rostro de hombre que nunca había visto
su rostro, curtido por el viento, hablaba de lejanos parajes
Abrí mi puerta
y el hospedaje se hizo necesario
hablamos
y entre la voz vino la palabra que incendió el miedo en sus pupilas
Abrí mi puerta para mostrarle el universo que aguarda al caminante
Se marchó
él y sus miedos
A pesar de sus pasos por el mundo
y de la caricia del silencio de la noche
tenía miedos
fantasmas
cadenas
muros
paradigmas
y un mirar eterno a la punta de sus pasos
que le negaba la visión del horizonte.
Ahí en el camino
se perdió entre otras sombras
que transportan celosamente sus miedos
en la valija de su pesado viaje
como único tesoro
en un universo sin respuestas.

2 comentarios:

Daniel dijo...

Dijo alguna vez un poeta: De nada vale que corran si el infierno va con ellos...

Somos tantos, estimado poeta...

Céu de Buarque dijo...

Tantos,
disparados
disparando,

encontrando sin buscar
deseando sin encontrar

dejando mochilas
vaciando la mente
urgente
urgente

Besos a México, Mel, que te lleguen todos,
C.

No copie, use la imaginación...

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