Ayer fue uno de esos dias
a los cuales volvería,
con alharaca, los músculos tónicos
con salud, con alegria,
volver...
Y sin embargo
no hubo sueños ayer,
ni realidades resbalosas,
ni desastres precisos,
aun màs, cegueras horribles
que no me digiesen nuca con boca
retorna...
Es acogedera la noche
gozosamente acogedora.
Es tibia la noche que sueña
que por una rendija se escapa
la tierra y me vienen ganas de rezar
como nunca, como pocas veces
por un pedazo de hielo
donde enfriar mis manos que queman
por los dulzones vapores,
que es el vivir.
La botella pletòrica,
el vino que espera,
hay copas que se vacian
en bocas de pasados ruiseños.
Me afirma esta vida, confirma,
suelta mi corazon
la otra de manos abruptas
de renguera difìcil, de puertas cerradas
al pez de cristal que no fui
pero contento ahora
de caminar para nada
lleno de cielos glotones,
de la alegría insòlita.
Vida sin codigo a barras
solo pide mi cuerpo
en continuo alboroto...
Me resucita la vida, sí,
me resucita la alegria vital
de la muerte esplendidamente extraña
que dejará libre mi pez de cristal
fresco, vital porfiado de ganas
despues de este mundo de sueños.

3 comentar:
ME ENCANTÓ LEERTE EDUARDO!
FELICES FIESTAS!
=) HUMO
Gracias HUMO... Humo...sugestivo pseudónimo para un mundo en continua quemazón... Felices Fiestas también para vos.
Serán "las muertes" sublimes liberadoras de sueños? Grandiosa obra estimado Eduardo.
Un abrazo.
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