A veces es la alegría,
otras veces la tristeza,
pero el motivo es siempre el mismo;
la existencia.
Y entre la esfericidad perfecta
de una moneda
con el hombre Vetruviano
y el paso leve de un gato
mal intencionado
a suprimir un vivir alado,
mi yo se va quedando sin
argumentos para explicar
esta gran comedia que
comienza siempre igual;
Con dos gotas de agua
que golpean una tierra
árida y seca cuando abro
los ojos despertando,
y no estoy seguro si el ayer
haya sido del agrado
de los otros expectadores
como estas golondrinas
que han vuelto otra vez
y sacando pecho han hecho
un concierto de repente,
con pocos trinos
sin intenciones, bien afinado
y tan bien articulado que me quedé
pensando en nada
y asustado por la belleza...
queriendo otra vez renacer.

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