domingo

La última cena

Me he planteado el dilema
de saber si el ayer existe o el mañana ha perecido;
me he basado en el arbitrio de las hojas de un manual
acumuladas bajo cien llaves de ignorancia;
de un sofisma absurdo que todo lo recrea en la memoria
sin dejar margen para una verdad consistente.

Me he planteado plantar la bandera de la utopía;
enterrarla tres cuartos bajo tierra;
pialar la locura que la estimula
y descerrajarle dos balazos de cordura,
para que no musite ni una pizca de idea
ni un renglón de esperanza fuera del límite
donde está escrito que nada cambia,
que nada es más allá de lo que acaba,
de lo que circunda la zoofagia del hombre.

Al fin, todo es alimento de carroñeros
gusanos, larvas humanas infradotadas
pululando sus propios restos,
auto infringiéndose la dura hambruna de mutante
para no dejar huellas de sus huellas.

Dura verdad que es pausa eterna de la vida;
muerte dentro de otra muerte;
abrasión fechada por la mísera existencia;
pueril desencanto de ser o haber sido para ser
otro cuerpo más de los vivos gusanos
que se mueren por comernos
sin importar que somos sus propios genes
clonándonos en el último banquete.

martes

Camuflaje

Hombres vestidos de camuflaje
caminan por la selva de cemento,
con una herida silenciosa
entre ruidos de vidas mecánicas.
Han despertado a la diana de cuarzo,
desayunado polvos químicos en leche adulterada;
circulan al son de un semáforo verde
siempre verde, siempre verde.

No se miran, pero saben que en algún lugar coincidirán:
en un carro subterráneo,
en un charter urbano camino al consumismo.
Desfilan en trajes de apurados,
llevan paraguas para lluvias ácidas.

No se saludan,
no se miran,
chocan,
caen,
pasan pisando cuerpos,
alguno sobrevive y se levanta,
otros son tragados por túneles que dan a otros túneles
hasta una alcantarilla con forma de orbe.

Son rutinas domesticadas entre café y medialunas,
se alimentan con basuras de paso.
En media hora de urgencias evacuan intestinos, bolsillos y abulia,
luego se automatizan y regresan a lubricar sus sillones mullidos
donde mueren de a poco entre números fríos,
tan fríos como sus días.

Alguno sobrevive y se levanta,
y se sienta con una dosis en las venas
a mascullar su fruta podrida,
su aliento a desconcierto alcoholizado
y en su tiempo ocioso escribe poemas;
otra forma de morir de a poco,
urbanizando miserias
detrás de sus ojos adulterados de sueño;
lamiendo el reloj del infortunio
hasta que den las doce en pleno.

Luego sale a robar la vida
de las calles suburbanas,
para no ser menos
que una herida.

domingo

Como animal domesticado

Me empujaba el hambre
me empujaba, y su carnicero vocablo
deglutía las ceremonias del vientre.
Ánforas de leche eran los senos,
dispuestos como grifos sobre un lecho de hambre,
mi hambre, el hambre de todos mis hijos.

Como niño ciego escaló mi lengua
geografías imantadas -mi lengua-
de norte lácteo, de pulcros picos níveos;
geografía de casta inmensidad -y su piel-
manual acelerado sobre cómo llegar al cielo.

Como hombre, como animal domesticado,
vuelo a saborear la luna
y todos los dioses conmigo –también domesticados-
moran en su geografía.

Llovió entonces sobre las bocas
manantial blanco de espuma –dulce lluvia-
la lengua –mi lengua- sintióse diosa,
el dios Baco bebió de ella -dulce lluvia-
y su vino se hizo espuma de leche roja.

/ Tanto fue el cántaro a la fuente /

Fuera de los cuerpos el alcohol,
la leche agriada, los senos decapitados
y la lengua –mi lengua-
Baco murió esa noche alcoholizado;
mis hijos se fueron tras otros senos
y mi hambre cerró el grifo de sus ánforas.

De nada vale, de nada -por su piel-
ser apenas un ciervo de su vientre.

Códices

Para plagiarte tal cual entonces,
he masajeado la memoria de anaquel
junto a los códices de un alfabeto blanco;
he aspirado a más como un brote tierno
ansioso de savia y humedad de barro.
No respondieron los pies al escribirte
y se quedaron quietas las palabras de amor,
entumecidas de ignorancia.

miércoles

Anaïs


"Me niego a vivir en un mundo ordinario...como una mujer ordinaria,
a establecer relaciones ordinarias.
Necesito el éxtasis.
Soy una neurótica, en el sentido que vivo mi mundo.
No me adaptaré al mundo...me adapto a mi misma"...

Anaïs Nin

sábado

Con las bocas llenas

Maleducada. Bajo mis axilas
te asilas, te arropas.
Maleducada. Bajo mis uñas
te arraigas, me roes por dentro,
intrépida, indulgente. Maleducada.

Tomas los atajos,
los cincelas a tus antojos;
destajas las llanuras.
Las planicies despobladas
los pueblas de pueblos nómades,
de infantes traviesos
que juegan rayuela
hasta el cielo de tu niña,
de tu niña que lame piel de alborada,
que se desliza vientre abajo
y puebla mi despoblado rebaño:
de acertijos,
de solitarias travesías,
contando desesperadas esperas
por alcanzarme.

Maleducada al irte
por los márgenes del diluvio,
sustrayendo los restos de mí
que boyan en tu útero.
Maleducado tu pubis,
maleducado mi instinto;
sorteando los relieves,
mixturando los colores:
negro-cano, rojo –ensortijados-
entre piernas,
entre bocas lascivas,
maleducadas,
que no hablan pero gimen
con las bocas llenas de espasmos.
Maleducada me bebes:
insolente, atrevida.

Sin importar la sintaxis
-de las lenguas-
hablamos el mismo idioma,
sin errores de ortografía.
se siente feo que digan que no vengan aquí
aquí vivo
ando por las calles
leo las noticias
tomo carreteras
y la gente que aparece en las fotos de la prensa
es gente como yo
se siente feo
me pregunto cómo empezó todo ésto
y lo sé
mi trabajo ese saberlo
el principio de todo tiene ya poco sentido para apagar los fuegos
son los fuegos los que arden
es el fuego el que mata y que destruye
y yo pienso en las armas
aquí no se hacen armas
las armas son negocio millonario
que prospera con las guerras
las ganancias son tantas
que no quieren quedarse sin botín
no quieren que se acaben las guerras
Criminales se arman detrás de las fronteras
al Estado le prestan para armas detrás de las fronteras
lo endeudan
tsunami de armas para mares de sangre
la crisis se equilibra con el comercio de armas
se siente feo que digan que no vengan aquí
podría decirse, en cambio, que no se vendan más armas
habría menos muertos
aunque menos ganancias con el tráfico de armas
no es el todo
pero si es una parte importante del problema
..
Preciosa Ceu.
Gracias por invitarme a este puente de palabras.
Ha sido un placer.
ya se acaba el receso
los minutos se agotan
nos llamarán los pendientes de la vida
para segar todos nuestros espacios

extrañaré
esta práctica tonta de relatar absurdos
mientras que la cuchilla
guillotina las horas
de los espacios diarios

qué risa
me imagino...
fiesta de carnaval
con su disfraz de letra.
Ellas se hicieron madre e hija
contaban con que el tiempo...
contaban con que el amor se hiciese eterno
El hijo cariñoso se encontró otro cariño
ellas dos se dolieron
Una tarde vino el nuevo amor
con sus pestañas moras
y si rostro de sombras mágicas
No hubo ecos
en el lenguaje sin palabras
nunca más han vuelto
juntos, no.


Se refugió en nosotros
porque a falta de frutos se huele a la semilla
Salen juntas
Se hicieron madre e hija
Duerme los fines de semana entre sus ropas
Le gusta andar descalza para cubrir sus huellas
Duele que a veces el viento no entre por las ventanas del oriente
y busque los portillos
para engañar a todos.
La lluvia ayer pasó por las montañas de concreto.
Olía a humedad.
Apresurados pasos buscaban refugio bajo el techo de comercios vacíos.
Vino la brisa y se marchó.
Las nubes oscuras tan solo nos miraron con amenaza o burla
La tarde se hizo vieja
Marilú nos llamó para traer su soledad a unirla con la nuestra
Charlamos largo tiempo
había borrascas de llantos en su pecho, amenazando lluvia.
Habilidad de mujeres para eludir el llanto cuando quieren
Cuando llegó la noche, salimos a buscar un capuchino.
No hubo lluvia.
No hubo llantos.
una guitarra tiene al menos seis cuerdas
una caja de madera
un brazo largo
con tantas guillotinas para ahogar las cuerdas sin que mueran
reduciendo
alargando
para volverlas tantas
que, difícil, se cuentan
maravilloso invento
que se vuelve una orquesta.
nos quedamos navegando el silencio de las calles vacías
largas placas de concreto ardiendo bajo el sol
los motores de los autos parecen abejas solitarias
entre un jardín de muros
y el reloj de aquí enfrente
que marca entre chasquidos
los que falta en sus cuentas
para que todos vuelvan.

Desde la pantalla y el teclado
consumo los minutos
sin saber otra forma
de tolerar la tranquilidad
de este puerto vacío
de pasos apurados.

viernes


El verano
quiere charlar con ella
en esa lengua muda
de cortinas cerradas
y sillones de cuero

Un cirio perfumado
envuelto en aluminio
siempre espera que vuelva

Cuántas veces desnuda
mis labios le surcaron
los pliegues
los secretos
que la llenan de vida

Ella marcha y no mira
Sabe que un cirio espera
siempre existe una tarde
que vence la premura




Ecos

Me encuentro aquí
derramando el cántaro
Viva quiere la letra
el caudal de lo escrito

¡Oh!
¡Preso de mis angustias
por mi encuentro con ella!
Dibujo su mirada
Desde el alma la miro

No eres tan diferente
Tienes cava de letras
añejas de cultivos
Vid entre los recuerdos
tiene un sabor amigo

Queda abierta la puerta
Corridos los pestillos
Que la frágil palabra
tienda ese eco reactivo.




























Somos nosotros
Antes
y después
de los recuerdos

Mito de soledades y miserias
Deja tus basureros
en los cubos vacíos
del paradigma mortal
que se ha extinguido

Cuerpo de Ola

Cuerpo de ola

Cuando te amo
Cuando te hablo
Cuando te beso
Cuando te miro
soy
cuerpo de ola

Gota sonora que estalla sobre ti
Entre sal
espuma

Recipiente de luna vieja
Nido de sirena encantada
que disuelve tu llanto

Pule
cuerpo
alma

Maravillosa perla

Respuestas



























"Sé que nadie me cree"...

La voz de mi poeta
tiene un fondo profundo
Un navegar que espanta
Que se evade del mundo
Puerta que queda abierta
al silencio fecundo
mientras todos debaten
personajes y rumbos.

Sé que nadie me cree
de que cierro los ojos
y me vuelvo viajero
Soy cauda de cometa
o brillo de lucero

Guardián de tantas lunas
que no tienen inviernos
que no tienen otoños
ni eclipses pasajeros

Mi navegar despierta
siempre que yo lo quiero
Y si quieres respuestas...
responderé sincero
diré que estoy aquí
porque siempre te espero.

Mi Nombre





























inspirado en un tema de Eduardo Roberto

... "si hoy me dicen Melquíades
entiendo que es conmigo".

Fueron las voces viejas
las que me dieron nombre
entre raíz de lenguas
antes desconocidas

He llegado entre llantos
como todo despierta
me causaban espanto
los bultos y las puertas

Dominio de sonidos
que practican las lenguas
y entienden los oídos
al navegar sus leguas
mientras dura el latido
que cruza las veredas

Aprendí que es mi nombre
aunque no tenga alguno
en la eterna floresta.

Cuando hayamos partido
de esta casa al etéreo
no busques mi figura
porque debe estar muerta
no me busques los ojos
porque se han vuelto tierra
soy sólo tu suspiro
tu transitar que espera
vagando entre galaxias
entre nubes de estrellas
asumido en espacio
que transmuta a tu vera
hacia otra maravilla
con un nombre cualquiera.




Miau

Es haragana

Por las noches se fuga tras las puertas
para bañarse en luna
y espumas de aire fresco

Tejados y tejados

Adora la luna
pero no se deprime si la noche sólo muestra a los luceros

No sé si duerma

La noche ofrece tanto silencio de presencias humanas
para ejercer sus recursos acechantes
tras roedores esquivos

Viene cuando aparece el sol por el oriente
cuando se abren las puertas
y nuestros pasos se apresuran
para tejer rutinas
y absurdos afligidos

No responde preguntas
Maravillosa lengua
que elude dar respuestas
emitiendo maullidos

Sabe escoger rincones silenciosos
entre sillones blandos
y objetos requeridos

Duerme

Maravillosa siesta
bajo techos aislados
y mimos merecidos

Es un peluche vivo
que se siente princesa
y presta sus favores
para vaciar en ella
ternuras reprimidas.

martes

a B.

Poema dedicado a mi amiga B.
Esclerosis múltiple

Qué pasmo tan mortal
Qué puerta abierta que parece cerrada
Qué sendero burlón que se atreve a esperarnos
sin platicarnos nada
Qué tarde clonada frente al muro
que mueve sus destellos
sin llevarse los ojos
al paraíso absurdo

Pálida sombra sin velo
que se vuelve mortaja
mientras todo se pudre
en el nunca se acaba.

Los fantasmas vienen
tocan las manos
derraman lágrimas
y dibujan sus rostros
con mirar de martirio.

Las palomas no vienen
las blancas
las del vuelo por sobre el campanario
las pienso en amarillo
y unas veces en rojo
con moño y con listón
y un pico blanquecino.

La mujer de blanco llega
con su trapo y su frasco de formol
y otras tantas botellas
La vida pasa y se espera
sin saber qué se espera
con las piernas tan muertas
y las manos tan quietas
mientras que la mirada
se oculta tras los párpados
como si fueran puertas
contratiempo, cerradas.

miércoles

Quiero mirar con mis ojos de niño
Perseguir una nube
Capturar una estrella
Seducir a una sirena para que viva feliz en mi caja de música
Quiero pintar un arcoiris en la faz de la tarde
Y un globo de oro
Sobre la línea nostálgica de la playa
Quiero ver de nuevo los trenes de vapor dejando su huella de nube entre los cielos
Escuchar la campana llamarme por mi nombre
Perseguir al carro de helados esparciendo por los bordes de los ecos
la música de Fernando Sor
Quiero ver al abuelo dormirse entre sus libros
Y a la abuela platicar con la tarde
Con sus suaves ronquidos
Quiero ver los ojos de “El Canelo”
con su mirada boba
tan dulce y amorosa
como no mira un niño
Quiero en miradas dulces
Disfrazar tanta muerte
Tanta bestia asesina
Que disfraza sus huecos más vacíos
Con máscaras dolientes
y lenguajes de tiros
asesinando gente
Amada
La tarde quiere tu perfume
Yo quiero tu mirada

Cuántas horas faltan para que venga la luna

Desde la nube
El guardián de las sombras convoca a los romances
Los tocadores de cítara escuchan los aleteos del alma
mientras tensan las dulces cuerdas
más allá de la soledad de las calles de invierno
y de las oraciones de las olas encrespadas

Los ojos de mi amada están cerrados
Sueña
Respira entre flores de nardo y crisantemo
Ignorando el llamado
que la viste de hada
cerca de las estrellas

Duerme serena
Con sonrisa de novia
Mientras los cirios lloran
su palidez extraña.

martes

Velo de lluvia.

Gota que flota
mientras se vuelve río
en el mundo de asfalto
que suplica ser polvo
para sentirse vivo.
Antes del alba te vistes de azul
Azul misterio
Hojas azules con sombras azules
Nidos vacíos llenos de ausencias azules
Gotas del sereno apenas perceptibles
con transparencias celestes robadas a los sueños
Telarañas de seda azul
Mi mirada se pinta de tu ramaje estelar
mientras lejano
algún destello ocre
se asoma entre las nubes estériles de este año

En mi mirar azul
surge un encantamiento temeroso
aferrado
que se resiste a contemplar lo rutinario
que brota sobre el suelo
con su dosis de bestia

El universo rojo
cotidiano

viernes

más allá del abismo
de pupilas cerradas
entre piernas desnudas
adormece la falda
velo frágil que invita
la exploración deseada
incienso olor a himen
flotando en llamarada
deja puertas abiertas
al verso sin palabras

miércoles

Voy y vengo
La senda se me oculta
entre el rastro de otoño

Ah viejas hojas secas
que se marchan al polvo

Voy y vengo
Me entretengo en el limbo
con mi mundo de niño
que nunca se ha marchado

La charla con mis miedos
se hace larga
hasta entrada la noche

Me escoltan mis fantasmas
el rostro de mi viejo
me mira y me reclama
Se me convierte en nube
sumido entre sus magias
Quiere contarme cuentos
que nunca me contara

Cuántas neuronas muertas
del campo de batalla
se llevaron preguntas
entre dulces palabras

No lo sé
Los pasos se me han vuelto espermas descartados
diseminados por caminos y lechos olvidados
Niño
o niña
No lo sé
No sé tantas cosas
aunque los ecos me repitan
al tortuoso cansancio
Estoy aquí
reciclando las mentiras
vestidas de verdades
Qué molestas son las paredes de los cafés

Voy y vengo
Cuando vengo siempre te encuentro aquí
arrimada a mi lecho
Eres linda
Encantadora
Qué te dije
Qué te prometí
No lo sé
He soñado tantos paraísos desnudos
que podría inventar otros tantos dioses
no es eso lo que esperas
no lo sé
O sí
No lo sé

En tu mirada hay brillo
y lágrimas
Tiemblan tus labios cuando respondes si pronuncio tu nombre
Te miro
Tu alma canta salmos a la memoria
Eres bella
y en tu mirada hay un espejo
que abjura de los paraísos.

Voy y vengo
por esa puerta abierta
La senda se me oculta
tras el rastro de otoño

Miro mis manos y me parecen hojas
Todas las hojas quieren volverse polvo

No lo sé
No lo puedo explicar
Sólo espera a que vuelva
Te contaré un misterio
Las rutas otoñales
de mi esquiva memoria
poemar es como el canto
sin esfuerzo
natural
como lluvia que puebla de cristales la montaña
como cascada que cae
inventando figuras
en las manos del viento

es como el beso
dejado entre los labios
en la justa medida
del intento que alienta
tejidos de romance
con las puertas abiertas

es como la voz de la mañana
entre cantos y trinos
y lluvias de colores
que desperdiga el viento
en extraños lenguajes
que no precisan metro

poemar
enjaular la erupción del momento
que lamiendo se aleja
en las alas del viento
al mundo de no vuelvas
donde va el pensamiento

hacen pum

Hacen pum
y matan

Se llevan los alientos
Fugitivos
desde esas fosas huecas como pozos

Hacen pum
y los ojos derraman tantos llantos
tantos gritos
tantos corajes compungidos
entre los cuerpos temblorosos

Cuerpos mestizos revestidos de mentiras
que delatan violencia
y desprecio a la vida

Oh las armas
Oh las drogas
Oh el mercado del dólar
Oh los poderes ocultos tras el lucro

Muerte viene y cruza a las fronteras
y regresa
con su cuerpo de muerte

Hacen pum y matan
Muerte
Dolor
y furia contenida

Entre tanto
resuenan
con sonidos de gloria
los dólares que ingresan
las arcas migratorias
de la industria de guerra
de la adicción que mata
sin que se cree memoria

Hacen pum
y vuelves la cabeza
en espera de bala
como cifra de guerra

A Javier Sicilia

A Javier Sicilia
Sin méritos
ni el saber cómo hacerlo.

Ay mis viejas palabras

Silencio
Sombras
Locura

mi pobre abecedario casi muerto

Y yo
en entremeses de ayunos belicosos
que buscan perturbarme y darme muerto

Lego ideas absurdas a las líneas
envuelto entre escozores macilentos
fantasmales
rutinarios de doctrinas tan absurdas...
El abrupto suspiro
me cuenta que no he muerto

Vuelvo ajenos los ojos a las calles
en busca de razón y hasta de heridas

La prostituta me habla
ofreciendo deleites
"Misticismo entre piernas"
Tan solo unas monedas
cadenas de su vida

Bebo café
Entre las páginas que ojeo
encuentro el llanto de un poeta
que llora a su hijo muerto

Dice Javier Sicilia
que su poeta ha muerto

A mis viejas palabras
Silencio
Sombras
Locura
le añado la de muerto

Triste voz de este tiempo
pusilánime
adverso.

Magia femenina

...en la tarde cualquiera
con el sol de ese siempre
y esta primavera enveranada

Muerta un poco la luz
Muda un poco la calle

Dura
Rígida
Tortuosa un poco
la banca de metal viejo y fundido

Con esa lágrima lavando
algún travieso polvo
en la mirada opaca
preñada de penumbra
gravitando en el lecho de la muerte
sin nuevos paraísos emotivos
ausente de pecados seductores

La vida vuelve
Entreverada en místico perfume
y una solapa golosa y transparente
que deja libre galopar
sendos tesoros femeninos
galanos al vaivén
de unos tacones altos
con dedos fugitivos

Calle con lluvia generosa para eriales de pecho

Tarde única por los destellos rosados

Hambre que se apetece
desde labios rojizos
y un talle tan delgado que enternece

Magia
místico secreto encumbrativo
de caderas torneadas como jarro

La magia trascurre
entre pasos que marcan las distancias
Luego se queda quieto
y el vacío que queda
le dice a la pupila que ha partido

Pasa y no vuelve
pero el sabor se queda
como cuerpo de nido
en la emoción que fluye y no se muere

Yo le digo que no.


“El poema no es apto todo el tiempo”


Yo le digo que no

Que la palabra bulle en el alma con ecos estruendosos

Y se convierte en hipo

En eructo

En un quejido que desgarra la conciencia colectiva

mientras la daga atraviesa los tejidos

de los cuerpos amados

Sólo ver

Sólo oler el viento

Tomar sabor al agua

Y cerrar

con un moño de luto

el libro de las letras radiactivas

Ella dice que no

Que el poema no es apto todo el tiempo

para enfundar belleza en las lejías

de este dolor humano

Yo le digo que no

Que cada letra

deja un sello de vida en el ocaso

con ecos de las voces que han partido

tras nuestros comedidos lavamanos

sábado

Japón
el miedo no se siente
cuando la muerte llega
con su traje de muerte

viernes

Tienes silencio en los labios
corazón de nube.
Enmudeces mientras tu interno truena
y tus esferas luminosas se llenan de lluvia
sin saber perdonar
sin querer separar de la mente las espinas.

Piedra que muele el dolor
entre las brazas que se mueren
en la inútil espera
de volverse lumbre.

Tienes silencio en los labios
y dolor es el único sol
que marca el ocaso de tus días.

La llamarada pasa y pasa
no hay más que un número de lunas llenas en tu vida
todas contadas
todas exactas
que vienen y vienen al despuntar los años
mientras llega la plata
a los cabellos largos.

Tienes silencio en los labios
luego tendrás el llanto
sin que tengas los días
para encender la lumbre.

sábado

Traigo un gorrión alegre entre los labios
espero tu mirada
para abrirle la jaula
con todos sus encantos.

En tu mirada azul
se extravían mis ojos
deleitándose en tu alma
cadenciosa y profunda.

Sólo un mirar nos falta,
ya aguarda la penumbra
que misteriosa y santa
prepara algún encuentro
mientras la noche avanza.

Espero tu mirada.

De mi fantasma fiel
quiero el pozo de tu alma.

ocaso

rubio rubor alegre
que se inclina a beber
las sales cristalinas
de las olas errantes
mientras la tarde pinta
su extraño firmamento
de azules parafinas.

y se fue

Y se fue...
se fue
se fue.

Más allá
entre las sombras de su soledad
sólo tardes le quedan al errante
para asomarse al arca
y contar y contar
algo que se queda
tras un viaje
sin equipaje alguno.

Se fue
Se fue

Las voces callaron por ahora.
Desde el silencio
unos miran a otros,
extrañados;
y retoman sus rumbos
sin responder preguntas.

jueves

Hace falta un Tirano

"No me voy no me voy y no me voy"
La plaza llena canta coros desconocidos por mi lengua
en la pantalla de CNN nos dicen que no hay salida para el problema
que no hay cómo solucionar este conflicto.

Desde la plaza la gente canta y espera
saben lo que quieren
pero hay un problema
son como yo, como él y como tú
y "con gente como ésa"
no se puede hacer nada confiable.

Desde occidente miran y gestionan.
Qué salida le van a dar a toda esa gente reunida en esa plaza
que dice:

¡Basta!
¡Hasta aquí!
¡Ya estamos hartos!

Nadie los dirige más que el cansancio -dicen-.
pero con el cansancio no se pueden negociar intereses,
el hartazgo no sabe de compromisos ni convenios secretos
no sabe de demagogias ni de supuestas democracias;
es, sencillamente,
el andar que busca las satisfacciones inmediatas
al hambre y a la falta de futuro.

Hace falta un tirano.
Pronto...
Para que en Egipto todo vuelva a la normalidad
se requiere un tirano.

¿Quién sabe de un tirano?...

Occidente anda en busca de un tirano...

miércoles

Los Tres Cofres de la Media Luna.

Ella siempre pasaba a la cantina para echarse un tequilita. Sentada en la vieja barra de mezquite, se quedaba mirando divertida a todos los parroquianos; luego continuaba en lo suyo: acabar con "el caballito", sin sal, "como debe de ser", como lo degustan los buenos bebedores de tequila.
Acabada su bebida, se cubría con el reboso viejo que traía siempre y se marchaba.
En una ocasión me tocó atenderla, era un día de esos en que ni las moscas se paran en el negocio. Vino y me pidió su tequila, un Herradura Blanco "del más fuerte". Luego, como para matar el tiempo, o dejar salir a los fantasmas, inició una charla por demás extraña.


-¿Se imagina usted "mi señor" que yo de joven haya sido puta?
-No, no me imagino -respondí, un tanto sorprendido-.
Pues aquí donde me ve, con tantos años y sin dientes ya, fui de las más solicitadas de aquí por Querétaro. En el rancho nadie lo sabía, mucho menos en el pueblo. Me iba yo solita a la ciudad y en dos o tres días me juntaba una buena cantidad de billetes de cien y de doscientos. Luego me regresaba como me había ido. Todos pensaban que trabajaba de sirvienta en aquella ciudad, nunca me vieron con lujos ni nada por el estilo, todo el dinero lo iba juntando en un costal y lo metía dentro de un ropero viejo; nomás éramos mi madrecita y yo, y ella nunca andaba hurgando en mis cosas.
No señor... yo no gastaba mi dinero, nada me compraba. Alguna vez pensé en meterlo al banco, pero como no sé leer ni escribir, me dio miedo..., la verdad me dio miedo de que me fueran a hacer tonta y sentí que así estaba mejor, ahí bajo el colchón lo vería todo el tiempo. La verdad es que me gustaba levantarme por la madrugada y me ponía a tocarlo. A veces lo echaba sobre la cama y me acostaba sobre de él. No me lo va a creer pero sería algo así como un millón de pesos. Antes de que cualquier cosa fuera un millón de pesos.
Y es que no estás usted para saberlo… pero como yo era menudita, frágil pues..., pues tenía muchos clientes. Había noches en que no me daba abasto en el burdel, era uno tras otro, y guarde y guarde mis billetitos.
Sí señor, era yo muy codiciada, por bonita que era yo. Luego ya dejé de ir. Fue por los años 70, creo. Me llegaron las arrugas y con ellas los clientes fueron menos, luego
se me cayeron los dientes. La paga ya no era como antes, casi nada me daban y también ya nadie me buscaba, entonces decidí que ya no era tiempo para esas cosas. Me quedé en el ranchito. Mi mamacita y yo comíamos cualquier cosa para no tocar el dinero del costal. Luego murió mi madrecita y ahí fue cuando me pasó aquello. Cuando quise pagar su sepultura, el dinero no valía nada. Ya eran otros los billetes con que se pagaba y nada que me los quisieran aceptar.
Todavía ahí los tengo. No sé ni para qué. Cuando los miro me da harta tristeza. Pienso que debí comprarme una casa aquí en el pueblo o irme por ahí a gastarlo con mi madre. Pero no. Tonta de mí que creí que el dinero siempre valía lo mismo.

Nunca me quise casar ni tener hijos, quedé harta de hombre y me dio miedo eso de tener hijo con tanto "trabajo" que tuve. Ora estoy sola. Sola señor... Bueno hasta hay quien quiere quitarme la casita que fue de mis padres. Es un primo mío que como ve que no tengo familia ya le anda por que me muera de hambre para quedarse con lo mío. Imagínese... después de tener tanto dinero encostalado, ahora tengo que pedir limosna para pagar al municipio los impuestos de mi tierrita, y para comer… y medio vestir. Allá tengo mi costal de papel sin valor, nomás me sirve para sentirme la más pendeja de las pendejas pues para qué otra cosa puede servir ya.

Terminó de contarme su tragedia con los ojos inyectados de emoción. Terminó su tequila y se marchó.

Ese mismo año me enteré que había fallecido. No sé la razón por la que me uní al cortejo fúnebre con el resto de la gente de su rancho. A sus vecinos se les hizo extraño verme en su sepelio pues no sabían qué relación podría haber entre la anciana difunta y yo.

El primo por fin se hizo de la casa y como se encontró con un costal lleno de billetes viejos, se le ocurrió pensar que había un tesoro enterrado por ahí y empezó a hacer boquetes por dondequiera. Una vez que hubo destruido toda la casita intentó venderla pero nadie se interesó en comprar unas ruinas con paredes de adobe y paja.

Alguna vez me vino a buscar para decirme que su prima le había dicho antes de morir que le había dejado conmigo algunas cosas para que yo se las entregara. De inmediato me percaté que relacionó mi asistencia al sepelio con otro tipo de amistades, confianzas o negocios entre la anciana y yo. Para darle una lección le dije que sí, que su prima me había encargado que le dijera que arrojó en el centro de la Laguna Solís tres cofres antiguos de metal y madera llenos de doblones españoles de oro, que se había encontrado en el establo de su casa. “Ahí frente a La Media Luna de Purian”, con datos muy precisos del sitio, según yo. Y por qué los echó ahí, preguntó. Pues según me dijo que para que quien quisiese hacerse rico sin trabajar, al menos algún trabajo le costara. Se fue pensativo. Me enteré que por algunos meses anduvo de pescador por la Media Luna. Después de un tiempo dio por perdido el tesoro.

De ahí en adelante cada vez que se emborrachaba les platicaba a sus amigos de parranda “que la desgraciada de su prima”, “que ardiendo esté en el purgatorio”, había encontrado tres cofres llenos de monedas de oro y que, para no dejárselos a él, por envidia, los había ido a echar al fondo de la laguna.

Algunas veces, mientras tejía entre los humos del alcohol la historia de los cofres de oro, yo le preguntaba, gritándole, para que todos escucharan: A ver tú, Catalino Carretones, diles a éstos de qué tamaño eran los cofres de oro que se halló tu prima. Eran así, respondía, y hacia un círculo con los brazos, juntando al frente ambas manos, encorvando la cintura hacia el frente, como si le pesara el oro contenido en los cofres imaginarios. Luego se perdía en la borrachera soñando con doblones de oro hundidos y cientos de billetes que nunca tuvieron valor en sus manos.

domingo

...de algún lugar de la mancha
de cuyo nombre
acordarme no quiero...

escribo esta noche porque puedo escribir
lleno de insensatez
como todo mortal contaminante y exterminador de paraísos
escribo sin tener dos dedos de almacén de pensamientos
ni dos pesos de razones
ni un centavo de verdades.
Hablo porque la lengua no se mueve por milagro alguno
y tecleo porque las yemas de los dedos
temen la ociosidad tanto como al destierro.
Desde un lugar de la mancha que se extiende,
contamina y extermina,
sin que tenga más culpa
que la necesidad de consumir y defecar,
de fornicar y engendrar
desdeñando al condón
por ser pecaminoso
insípido
e indegradable,
dejo constancia
de mi impotencia ecológica
y extiendo
a quien no sabe leer
ni interpretar
mensajes inútiles
de un depredador "humano"
por haberles jodido la vida
porque así le educaron.
¡Pero que conste!...
que desde que tomé consciencia del daño a las especies
jodidas hasta la extinción
he cambiado la dieta
por frijoles
arroz
y soja,
desafiando las flatulencias
y los reclamos anti ecológicos.

Desde un lugar de la mancha demográfica
una voz con consciencia tardía
despierta.
Y el hombre
me sigue siendo extraño,
inexplicable.
Viene el dolor de muerte
y adora al asesino.
Le han abierto las carnes
y despreciado vivo
limitado con muros
y arrojado al vacío,
mas él sigue adorando
el desprecio
con que le han esculpido.

Baby Doc
Algo tienes de Dios.

sábado

Herida abierta

¿Te llenarán de miel,
tajo que atraviesas
desde de mis pies
a mi boca en espera?
Agua dulce: ven, humedece
el desierto de mujer
que, por tu naciente, vuela.
¿Dónde tu cauce que envuelve?
Ven y, en cada vuelta de la vida,
haz que sienta
la puntada que cicatriza,
el hilván que cierra.
Pues, ya no sé recordar
la palabra que lastima
y aquella que he de amar
para no morir de pena.

domingo

disertación y poema

Y heme aquí escribiendo nueva fecha y reflexionando entre los murmullos colectivos que anudan anhelos como si fueran hilanderas mágicas.

¡Todo empieza!...

Oh Magia Humana huésped de la neurona domesticada o condicionada.

Por la mañana, entre los vapores de café y los olores frescos de Mariana del Buen Presagio, la radio nos trajo la voz de la pitonisa Catalina del Carajo, que una vez consultados los mapas astrales, encontró que, el 2011, es propicio por su doble unidad precediendo a la nada ( o sea el número cero) este año es una etapa del renacer humano. "Vienen nuevas voluntades en todos los ámbitos con tal fuerza a transformar la sociedad", nuevos políticos emergen a los escenarios mundiales, inmunes a la corrupción y al hedonismo propio de las clases detentadoras del poder.
Surge una generación de nuevos capitalistas que romperán los esquemas del negocio y la ganancia, haciendo de la economía mundial una herramienta del bien general y no un simple y burdo instrumento de acumulación de riquezas a costa de la miseria de los más.

Oh y el sexo... La pitonisa vaticina la comercialización de una cápsula china de bajo costo que deja en los anaqueles para siempre a todas las pastillas azules (viagra) para intentar la erección. Viene la cápsula unisex del orgasmo, de origen orgánico y sin efectos dañinos para la mente o el cuerpo.
¡Dichoso Siglo y era de las maravillas! Ya la felicidad no se concebía en tener un bien o encontrar a la pareja ideal sino en poder adquirir, incluso a base de adeudos, el último IPAD.
Por las calles se podía encontrar a los desposeídos operando los dispositivos móviles de moda, utilizando los satélites para entrar en facebook.

Y luego del mensaje pitoniso, el del filosofo experto, que nos dice a través de los golpes al viento de las bocinas de la radio vueltas a ser voz humana con matiz de autoritaria autoridad comercial, que "no es ético pensar que en este año el hombre no reflexionará positivamente". Que el ser humano positivo emergerá desde el alma para cambiar su actitud delictiva y deshonesta.
¡Qué alegría por las muertas de Ciudad Juárez! por las víctimas del secuestro.
Vendrá el arrepentimiento y con él el perdón y la cuenta nueva: la regeneración.
Este es un año en que las adicciones serán abandonadas, la ambiciones desmedidas desechadas, y todos nuestros esfuerzos serán encausados hacia la protección del medio ambiente.

¡Oh 2011! Una invitación a la reflexión y al recuerdo.

Y recuerdo... allá por los años 60, cuando en mi mente y en la de mis contemporáneos infantes estaba presente el año 2000... el Juicio Final que vendría desbordando los cielos con el fuego y abriendo las fauces de la tierra para devorar infieles y pecaminosos. Cómo mis ojos se comían el cielo buscando la fisura por donde aparecería, entre nubes, la señal de la hora divina en toda su majestad y poder. Calculaba mis años en la "hora de las horas"... y la abuela decía que "gracias daba a Dios por no estar presente en esa hora"; y el milagro se le cumplió al dejar este mundo de final sentenciado allá por los años 80. Maldito el confesor que le auguró que a la hora de sus horas se juntarían sus granos de polvo para estar presente en la hora de las cuentas. La abuela no cedió sus terrenales bienes a la "oficina divina en la tierra" para asegurarse del paraíso, y es de apreciarse el gesto, ya que se arrojaba a las llamas de las "Ánimas del Purgatorio" para sufrir "como las buenas" mientras la hora de las horas llegaba. Desde mi sillón meditacional me encuentro en el 2011, a unos días escasos, y aquella cuenta se ha desvanecido y debilitado. Las miradas tiernas ven hacia otros sitios, otros son los paraísos y otros los fantasmas. La superstición humana ha trasformado sus anhelos y temores.
Un infierno es no tener el crédito para estar online y el paraíso es multiplicar los seguidores en twiter. Los demonios acechantes dejaron, hace años, de ser los hijos del Averno y son más peligrosos y temidos los troyanos y gusanos que pueden acabar con el disco duro y con los archivos personales.
Ah, el paraíso se sigue esperando: acceso a la red sin costo y sin restricciones.

Vuelvo mis ojos al reloj matutino y regreso al mundo que ha dejado atrás el proceso de parto del nuevo ciclo. Por las calles los autos retoman sus mismos rumbos de siempre. La mente regresa a los asuntos que dejó pendientes para ocupar su domingo en ordenar su lunes. El 2010, pese a ser el reciente instante transcurrido deja de ocuparnos espacios de pensamiento. El 2011 llega sin llegar físicamente y se irá como todos los demás, como una visita invisible pero anotable.


El viejo sol deja sus dedos pintando sin huellas mis ambientes cotidianos.
El viento trae los aromas de siempre
y sus abrazos.
El tiempo no deja de mirarme con su latir sordo e invisible.
Yo te miro
te miro envuelta en el velo misterioso de tu belleza femenina.
Tras tus cabellos largos habita la vorágine universal de tus ideas extrañas
las cuales -pienso-
en su mayoría fenecen por no encontrar pechos que las amamanten
en un mundo hecho para cosas habitables, perceptibles y comestibles.
Te miro y me quiero ver desde la parte oculta de mis ojos
y me siento un fantasma que sólo conoce su cuerpo,
y que en su invalidez omnipresente...
se explica como rostro
a través de un espejo,
de una sombra.

Supongo que habito
que vivo
que soy el origen de mis gritos y de mis palabras
y fruto de mis sentimientos,
barca de mis dolores y placeres navegables,
que se aferra a ti
como esa explicación que tiene el vagabundo
para intentar decir de dónde viene y a dónde va.

Me queda claro que algo empieza
aunque en mi locura persista la fijación de ese efecto película
que se reproduce con luz
cuadro por cuadro.

Voy y vengo
con mi disfraz de viento
eternamente perseguido por mi sombra
hermana del minuto y del segundo,
y sólo tú...
que eres un universo ajeno a mis sentidos
crisol de mis infinitos pensamientos
me hace sentir el siglo,
la huella,
y el tesoro indescriptible
que produce la erupción del beso
en el letargo mudo
de mi inconsciente vida.

La mañana me llama con rostro apresurado
es un nuevo domingo
en el horno eternal
que fabrica domingos.

sábado

...y esto me sucede a pocos minutos de que se junten todas las horas de un espacio invisible e intangible pero tan real, que se almacena quién sabe cómo y en qué forma, que se define claramente por tantos datos acumulados en su inapreciable e irreconstruible monumento, y que, sin él, le faltarían momentos a mis recuerdos y realidades a mis vivencias.
Que me pongo serio y cierro el ciclo invisible y abro el otro.
Lo cierro ante los ojos de mi gato y de mi perro, que me ven desde la visión felina de la vida y de la perspectiva canina de ese sus presente que no sé si se borra o se borda en ellos en alguna neurona especifica, o si sólo se percibe instintiva y sabiamente.

Lo cierro y lo abro. Lo valoro y lo supero más allá de las angustias propias de una consciencia preguntona y desconfiada que no deja de tener las expectativas mágicas con que el homo sapiens concibe el futuro, por más que se esfuerce en racionalizar todos los eventos.
Lo cierro y lo abro hasta que( y mientras) nos sorprende esa sorpresa silenciosa (quizá imperceptible) que ya no nos deja seguir abriendo y cerrando ciclos ni valorando y superando los entuertos propios del navegar de la consciencia en su habitual esfuerzo de sobrevivencia y nos deje anotados en la bitácora de una etapa de las épocas que el colectivo racional humano estipula como "tal centuria o milenio".
y ésto que me sucede... también me lleva al reflexionar sobre la soledad que unas veces gozo y otras evado, según el ánimo y la necesidad hormonal ( o qué sé yo de qué origen) que me hace ser ermitaño o mundano sobre las veredas que recorren las suelas, mientras lo que se cuenta se sigue contando, y lo que se vive se inicia al imaginario del recordando.

Y mientras los minutos pasan y los segundos se estiran y aletargan para hacer más perceptible lo que dejará de ser perceptible en breve, me pregunto, como si yo tuviera la misma prisa por anotar en un lado u otro del ciclo, lo bueno que fue o lo tormentoso que resultó. Consciente de que soy tan inconsciente, de que más que el ciclo, es la experiencia misma de la vida la que una y otra vez nos arrincona y nos apapacha entre las ruecas de su incontenible proceso.

Siguen mis pasos y mis miradas andando y percibiendo los instantes del presente comiéndose el inexistente futuro en el vientre del inexistente pasado. Mientras, aquí me siento vivo, y casi eterno, porque en verdad me será imperceptible el instante en que me llegue la interrupción del presente, y mucho más imperceptible e imposible de experimentar el ocaso de mi propio presente, presumido ya como mi último pasado.

Y el 2010 se unirá a todos los ciclos que le antecedieron en nuestra consciencia colectiva navegante del único presente posible de ser vivido y sentido. La alegría del 2011 es posible mientras sea imposible (por lejana) la del 2012 y demás. Y aunque el futuro es como una percepción que sirve para comprender un presente que nos llena de pasados, espero entre el tic tac que se empeña en postergar hasta el último nano segundo el ciclo que lleva a nuestro presente a una nueva cuenta y lanzo mi deseo de que vuestro presente y el mío se puedan seguir encontrando y compartiendo y que nos sea grato y hasta rutinario para que siendo predecible se cobije con nuestra experiencia y se transite en paz.

No copie, use la imaginación...

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