sábado

...y esto me sucede a pocos minutos de que se junten todas las horas de un espacio invisible e intangible pero tan real, que se almacena quién sabe cómo y en qué forma, que se define claramente por tantos datos acumulados en su inapreciable e irreconstruible monumento, y que, sin él, le faltarían momentos a mis recuerdos y realidades a mis vivencias.
Que me pongo serio y cierro el ciclo invisible y abro el otro.
Lo cierro ante los ojos de mi gato y de mi perro, que me ven desde la visión felina de la vida y de la perspectiva canina de ese sus presente que no sé si se borra o se borda en ellos en alguna neurona especifica, o si sólo se percibe instintiva y sabiamente.

Lo cierro y lo abro. Lo valoro y lo supero más allá de las angustias propias de una consciencia preguntona y desconfiada que no deja de tener las expectativas mágicas con que el homo sapiens concibe el futuro, por más que se esfuerce en racionalizar todos los eventos.
Lo cierro y lo abro hasta que( y mientras) nos sorprende esa sorpresa silenciosa (quizá imperceptible) que ya no nos deja seguir abriendo y cerrando ciclos ni valorando y superando los entuertos propios del navegar de la consciencia en su habitual esfuerzo de sobrevivencia y nos deje anotados en la bitácora de una etapa de las épocas que el colectivo racional humano estipula como "tal centuria o milenio".
y ésto que me sucede... también me lleva al reflexionar sobre la soledad que unas veces gozo y otras evado, según el ánimo y la necesidad hormonal ( o qué sé yo de qué origen) que me hace ser ermitaño o mundano sobre las veredas que recorren las suelas, mientras lo que se cuenta se sigue contando, y lo que se vive se inicia al imaginario del recordando.

Y mientras los minutos pasan y los segundos se estiran y aletargan para hacer más perceptible lo que dejará de ser perceptible en breve, me pregunto, como si yo tuviera la misma prisa por anotar en un lado u otro del ciclo, lo bueno que fue o lo tormentoso que resultó. Consciente de que soy tan inconsciente, de que más que el ciclo, es la experiencia misma de la vida la que una y otra vez nos arrincona y nos apapacha entre las ruecas de su incontenible proceso.

Siguen mis pasos y mis miradas andando y percibiendo los instantes del presente comiéndose el inexistente futuro en el vientre del inexistente pasado. Mientras, aquí me siento vivo, y casi eterno, porque en verdad me será imperceptible el instante en que me llegue la interrupción del presente, y mucho más imperceptible e imposible de experimentar el ocaso de mi propio presente, presumido ya como mi último pasado.

Y el 2010 se unirá a todos los ciclos que le antecedieron en nuestra consciencia colectiva navegante del único presente posible de ser vivido y sentido. La alegría del 2011 es posible mientras sea imposible (por lejana) la del 2012 y demás. Y aunque el futuro es como una percepción que sirve para comprender un presente que nos llena de pasados, espero entre el tic tac que se empeña en postergar hasta el último nano segundo el ciclo que lleva a nuestro presente a una nueva cuenta y lanzo mi deseo de que vuestro presente y el mío se puedan seguir encontrando y compartiendo y que nos sea grato y hasta rutinario para que siendo predecible se cobije con nuestra experiencia y se transite en paz.

4 comentarios:

OZNA-OZNA dijo...

esta asturiana te manda un besin muy grande y te desea ¡¡feliz 2011¡¡, muchas gracias por compartir tantas cosas con todos nosotros.

Ironía Frívola dijo...

El tiempo y su impredecible destino, con su velocidad adquirida indistintamente para cada ser en su propia cotidiana realidad.

Eduardo Roberto dijo...

Estas tomas de conciencia de lo efímero y de lo eterno encerrado en nuestra inquieta sensibilidad y que nos tornan tan humanos, me conmueven caro Melquiades. No dudes que tu “presente”, joya extraña y única, será por el mio “presente” siempre leído. Te deseo de todo corazón un año lleno de inquietudes. Roberto

Melquíades San Juan dijo...

espero que aquí nos sigamos percibiendo y disfrutando como universos paralelos que hablan y cuentan de su propio recorrido.
Un abrazo y que el ciclo que inicia traiga una buena porción de felicidad y sea transitado con mucha salud.
Abrazos

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