domingo

...de algún lugar de la mancha
de cuyo nombre
acordarme no quiero...

escribo esta noche porque puedo escribir
lleno de insensatez
como todo mortal contaminante y exterminador de paraísos
escribo sin tener dos dedos de almacén de pensamientos
ni dos pesos de razones
ni un centavo de verdades.
Hablo porque la lengua no se mueve por milagro alguno
y tecleo porque las yemas de los dedos
temen la ociosidad tanto como al destierro.
Desde un lugar de la mancha que se extiende,
contamina y extermina,
sin que tenga más culpa
que la necesidad de consumir y defecar,
de fornicar y engendrar
desdeñando al condón
por ser pecaminoso
insípido
e indegradable,
dejo constancia
de mi impotencia ecológica
y extiendo
a quien no sabe leer
ni interpretar
mensajes inútiles
de un depredador "humano"
por haberles jodido la vida
porque así le educaron.
¡Pero que conste!...
que desde que tomé consciencia del daño a las especies
jodidas hasta la extinción
he cambiado la dieta
por frijoles
arroz
y soja,
desafiando las flatulencias
y los reclamos anti ecológicos.

Desde un lugar de la mancha demográfica
una voz con consciencia tardía
despierta.
Y el hombre
me sigue siendo extraño,
inexplicable.
Viene el dolor de muerte
y adora al asesino.
Le han abierto las carnes
y despreciado vivo
limitado con muros
y arrojado al vacío,
mas él sigue adorando
el desprecio
con que le han esculpido.

Baby Doc
Algo tienes de Dios.

sábado

Herida abierta

¿Te llenarán de miel,
tajo que atraviesas
desde de mis pies
a mi boca en espera?
Agua dulce: ven, humedece
el desierto de mujer
que, por tu naciente, vuela.
¿Dónde tu cauce que envuelve?
Ven y, en cada vuelta de la vida,
haz que sienta
la puntada que cicatriza,
el hilván que cierra.
Pues, ya no sé recordar
la palabra que lastima
y aquella que he de amar
para no morir de pena.

domingo

disertación y poema

Y heme aquí escribiendo nueva fecha y reflexionando entre los murmullos colectivos que anudan anhelos como si fueran hilanderas mágicas.

¡Todo empieza!...

Oh Magia Humana huésped de la neurona domesticada o condicionada.

Por la mañana, entre los vapores de café y los olores frescos de Mariana del Buen Presagio, la radio nos trajo la voz de la pitonisa Catalina del Carajo, que una vez consultados los mapas astrales, encontró que, el 2011, es propicio por su doble unidad precediendo a la nada ( o sea el número cero) este año es una etapa del renacer humano. "Vienen nuevas voluntades en todos los ámbitos con tal fuerza a transformar la sociedad", nuevos políticos emergen a los escenarios mundiales, inmunes a la corrupción y al hedonismo propio de las clases detentadoras del poder.
Surge una generación de nuevos capitalistas que romperán los esquemas del negocio y la ganancia, haciendo de la economía mundial una herramienta del bien general y no un simple y burdo instrumento de acumulación de riquezas a costa de la miseria de los más.

Oh y el sexo... La pitonisa vaticina la comercialización de una cápsula china de bajo costo que deja en los anaqueles para siempre a todas las pastillas azules (viagra) para intentar la erección. Viene la cápsula unisex del orgasmo, de origen orgánico y sin efectos dañinos para la mente o el cuerpo.
¡Dichoso Siglo y era de las maravillas! Ya la felicidad no se concebía en tener un bien o encontrar a la pareja ideal sino en poder adquirir, incluso a base de adeudos, el último IPAD.
Por las calles se podía encontrar a los desposeídos operando los dispositivos móviles de moda, utilizando los satélites para entrar en facebook.

Y luego del mensaje pitoniso, el del filosofo experto, que nos dice a través de los golpes al viento de las bocinas de la radio vueltas a ser voz humana con matiz de autoritaria autoridad comercial, que "no es ético pensar que en este año el hombre no reflexionará positivamente". Que el ser humano positivo emergerá desde el alma para cambiar su actitud delictiva y deshonesta.
¡Qué alegría por las muertas de Ciudad Juárez! por las víctimas del secuestro.
Vendrá el arrepentimiento y con él el perdón y la cuenta nueva: la regeneración.
Este es un año en que las adicciones serán abandonadas, la ambiciones desmedidas desechadas, y todos nuestros esfuerzos serán encausados hacia la protección del medio ambiente.

¡Oh 2011! Una invitación a la reflexión y al recuerdo.

Y recuerdo... allá por los años 60, cuando en mi mente y en la de mis contemporáneos infantes estaba presente el año 2000... el Juicio Final que vendría desbordando los cielos con el fuego y abriendo las fauces de la tierra para devorar infieles y pecaminosos. Cómo mis ojos se comían el cielo buscando la fisura por donde aparecería, entre nubes, la señal de la hora divina en toda su majestad y poder. Calculaba mis años en la "hora de las horas"... y la abuela decía que "gracias daba a Dios por no estar presente en esa hora"; y el milagro se le cumplió al dejar este mundo de final sentenciado allá por los años 80. Maldito el confesor que le auguró que a la hora de sus horas se juntarían sus granos de polvo para estar presente en la hora de las cuentas. La abuela no cedió sus terrenales bienes a la "oficina divina en la tierra" para asegurarse del paraíso, y es de apreciarse el gesto, ya que se arrojaba a las llamas de las "Ánimas del Purgatorio" para sufrir "como las buenas" mientras la hora de las horas llegaba. Desde mi sillón meditacional me encuentro en el 2011, a unos días escasos, y aquella cuenta se ha desvanecido y debilitado. Las miradas tiernas ven hacia otros sitios, otros son los paraísos y otros los fantasmas. La superstición humana ha trasformado sus anhelos y temores.
Un infierno es no tener el crédito para estar online y el paraíso es multiplicar los seguidores en twiter. Los demonios acechantes dejaron, hace años, de ser los hijos del Averno y son más peligrosos y temidos los troyanos y gusanos que pueden acabar con el disco duro y con los archivos personales.
Ah, el paraíso se sigue esperando: acceso a la red sin costo y sin restricciones.

Vuelvo mis ojos al reloj matutino y regreso al mundo que ha dejado atrás el proceso de parto del nuevo ciclo. Por las calles los autos retoman sus mismos rumbos de siempre. La mente regresa a los asuntos que dejó pendientes para ocupar su domingo en ordenar su lunes. El 2010, pese a ser el reciente instante transcurrido deja de ocuparnos espacios de pensamiento. El 2011 llega sin llegar físicamente y se irá como todos los demás, como una visita invisible pero anotable.


El viejo sol deja sus dedos pintando sin huellas mis ambientes cotidianos.
El viento trae los aromas de siempre
y sus abrazos.
El tiempo no deja de mirarme con su latir sordo e invisible.
Yo te miro
te miro envuelta en el velo misterioso de tu belleza femenina.
Tras tus cabellos largos habita la vorágine universal de tus ideas extrañas
las cuales -pienso-
en su mayoría fenecen por no encontrar pechos que las amamanten
en un mundo hecho para cosas habitables, perceptibles y comestibles.
Te miro y me quiero ver desde la parte oculta de mis ojos
y me siento un fantasma que sólo conoce su cuerpo,
y que en su invalidez omnipresente...
se explica como rostro
a través de un espejo,
de una sombra.

Supongo que habito
que vivo
que soy el origen de mis gritos y de mis palabras
y fruto de mis sentimientos,
barca de mis dolores y placeres navegables,
que se aferra a ti
como esa explicación que tiene el vagabundo
para intentar decir de dónde viene y a dónde va.

Me queda claro que algo empieza
aunque en mi locura persista la fijación de ese efecto película
que se reproduce con luz
cuadro por cuadro.

Voy y vengo
con mi disfraz de viento
eternamente perseguido por mi sombra
hermana del minuto y del segundo,
y sólo tú...
que eres un universo ajeno a mis sentidos
crisol de mis infinitos pensamientos
me hace sentir el siglo,
la huella,
y el tesoro indescriptible
que produce la erupción del beso
en el letargo mudo
de mi inconsciente vida.

La mañana me llama con rostro apresurado
es un nuevo domingo
en el horno eternal
que fabrica domingos.

sábado

...y esto me sucede a pocos minutos de que se junten todas las horas de un espacio invisible e intangible pero tan real, que se almacena quién sabe cómo y en qué forma, que se define claramente por tantos datos acumulados en su inapreciable e irreconstruible monumento, y que, sin él, le faltarían momentos a mis recuerdos y realidades a mis vivencias.
Que me pongo serio y cierro el ciclo invisible y abro el otro.
Lo cierro ante los ojos de mi gato y de mi perro, que me ven desde la visión felina de la vida y de la perspectiva canina de ese sus presente que no sé si se borra o se borda en ellos en alguna neurona especifica, o si sólo se percibe instintiva y sabiamente.

Lo cierro y lo abro. Lo valoro y lo supero más allá de las angustias propias de una consciencia preguntona y desconfiada que no deja de tener las expectativas mágicas con que el homo sapiens concibe el futuro, por más que se esfuerce en racionalizar todos los eventos.
Lo cierro y lo abro hasta que( y mientras) nos sorprende esa sorpresa silenciosa (quizá imperceptible) que ya no nos deja seguir abriendo y cerrando ciclos ni valorando y superando los entuertos propios del navegar de la consciencia en su habitual esfuerzo de sobrevivencia y nos deje anotados en la bitácora de una etapa de las épocas que el colectivo racional humano estipula como "tal centuria o milenio".
y ésto que me sucede... también me lleva al reflexionar sobre la soledad que unas veces gozo y otras evado, según el ánimo y la necesidad hormonal ( o qué sé yo de qué origen) que me hace ser ermitaño o mundano sobre las veredas que recorren las suelas, mientras lo que se cuenta se sigue contando, y lo que se vive se inicia al imaginario del recordando.

Y mientras los minutos pasan y los segundos se estiran y aletargan para hacer más perceptible lo que dejará de ser perceptible en breve, me pregunto, como si yo tuviera la misma prisa por anotar en un lado u otro del ciclo, lo bueno que fue o lo tormentoso que resultó. Consciente de que soy tan inconsciente, de que más que el ciclo, es la experiencia misma de la vida la que una y otra vez nos arrincona y nos apapacha entre las ruecas de su incontenible proceso.

Siguen mis pasos y mis miradas andando y percibiendo los instantes del presente comiéndose el inexistente futuro en el vientre del inexistente pasado. Mientras, aquí me siento vivo, y casi eterno, porque en verdad me será imperceptible el instante en que me llegue la interrupción del presente, y mucho más imperceptible e imposible de experimentar el ocaso de mi propio presente, presumido ya como mi último pasado.

Y el 2010 se unirá a todos los ciclos que le antecedieron en nuestra consciencia colectiva navegante del único presente posible de ser vivido y sentido. La alegría del 2011 es posible mientras sea imposible (por lejana) la del 2012 y demás. Y aunque el futuro es como una percepción que sirve para comprender un presente que nos llena de pasados, espero entre el tic tac que se empeña en postergar hasta el último nano segundo el ciclo que lleva a nuestro presente a una nueva cuenta y lanzo mi deseo de que vuestro presente y el mío se puedan seguir encontrando y compartiendo y que nos sea grato y hasta rutinario para que siendo predecible se cobije con nuestra experiencia y se transite en paz.

No copie, use la imaginación...

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