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domingo

Telefoneadas delirantes



E:
Es un día horrible este que experimento hoy
es gris, lluvioso, me siento con una tristeza
que pienso que mi cuerpo pesa el doble...
Ah, me olvidaba, te doy las gracias por tu delicadeza femenina

C:
Aquí también, gris y lluvioso
¡qué coincidencia!, ¿no?
especial para comer
flan con dulce de leche

E:
¡Flan con dulce de leche!
¡eres genial! ¡qué ocurrencia!
hace años que no como dulce e’leche

C:
No te creo, yo no puedo
dejar pasar dos días sin por lo menos
lamerme una cucharadita,
más que nada en las noches,
me gustaría más el chocolate
pero cuesta demasiado,...
soy dulcera, lo reconozco
son pequeños gustos de la vida.

E:
El chocolate, dulce e’leche, la vida...

Si tendría que explicarme que es la vida
me tomaría mi tiempo, pues cada día
que me levanto estoy decidido antes que nada,
a tomarme el pulso para ver si continuo vivo,
luego frente al espejo hacerme un fondo de ojo
y vanidoso pensar que la imagen que veo
tal vez quede pegada en una del sexo opuesto
luego salgo a la calle atiborrada de gente
como las estrellas en el firmamento
que no logro saber cuántas son
cuántas nacen, cuántas mueren...,
¡como la gente!... ¿serán iguales a las estrellas?...,
pero hago mi paso más ligero
dejando de barruntar sobre problemas
demográficos y universales,
también olvido los diarios, los recuerdos
pero me agarran unas ganas locas
de comer dulce e’leche
¿será esta, aun si traída de los pelos
una mínima explicación de la vida?,
este esperar a que cambie el clima,
que llegue un nuevo día con su  noche
que las horas pasen con su paso
de gato preparando una emboscada,
pensando en lo difícil que será encontrar
en Italia un “almacén” con dulce e’ leche,...
Creo que estoy delirando

C:
¡No! Estamos todos adentro,
muy adentro de un libro abierto
somos vos, yo y la gente
personajes delirantes,
(…)
Todavía no la has olvidado.

E:
No, todavía no.

C:
Es necesario que pase el tiempo,
es difícil, lo sé,..

E:
Si, es cierto.

Para ella
Me gustaría acomodar mi cabeza
en tu hombro y percibir el perfume
que no sé de dónde provenía,
cerrar los ojos y murmurarte
que la vida también fue amarte,
así, con llaneza, en el espacio
sin pretensiones de la casa
que nos protegía y  enfrentaba,
pero ves, ahora no estás
y a veces siento que yo tampoco,
vago sin rumbo sabiendo que voy
al laburo a cumplir un horario indeterminado
y después de timbrar la salida
volver siempre a tu hombro
sintiendo tus cabellos que rozan mi frente,
a veces lloro, no tanto,
lo suficiente para mantener tu recuerdo
en la justa humedad,  
para sentirme más hombre
para continuar a amar
a todas las mujeres del mundo
aun si soy monógamo

C:
Amar, el único motivo para estar despierto

E:
La poesía y el amor, para estar despiertos

C:
La poesía posa sus naves
en puertos donde hubo naves de amor
ya descuajeringadas por el tiempo
pero aun listas para zarpar otra vez,
el amor relaciona todos los tiempos
todos los seres
con su misma esencia y condición...

E:
Relaciones has dicho, otra palabra llena de significados.

¿Qué relación habrá entre las estrellas
y la gente que atiborra este mundo?
¿Qué habrá sido de ella? Que será de mí, mañana,
cuando desayune, ¿continuaré a preguntarme
porqué este planeta gira
con giros tan precisos
y detrás de otro más grande...

C:
Están muy lejos las estrellas,
cuando las contemplo
en las noches sin luna,
me recuerdan a personas
que amé y tuve a mi lado
y también la belleza
de ese vestido oscuro
que llamamos cielo
lleno de lentejuelas,

E:
Y tú, pequeña, ¿dónde estabas
cuando yo había nacido?
eras la niña única e indispensable
para que el mundo no desplomara
la gota de amor en espera.

¿Qué relación habrá entre las hojas
que caen en el otoño y tu alegría
contenida sin alzar la voz?
evitando  romper  el íntimo silencio
de lo que no logramos expresar,

¿y nosotros? en que barco nos zarandeamos
con rumbo poco cierto, pero enfervorizados
porque mañana nos volveremos a encontrar?
¿Qué relación habrá entre las estrellas
y la gente que uno ama en este mundo?



viernes

Las palabras y la vida

Todos tratamos de decir algo con las palabras,
pero es tan difícil expresar esos antros de oquedad
túrgidos y urgentes con la mera inflexión
de los músculos de tu garganta.

Querer dejar en el mundo lo que sentís
es tarea ardua, que a la larga
te llevaría el mismo tiempo de tu vida
y al final no podrías decir nada,
... sí, la vida,
sin embargo, mientras pasa, a veces
con indiferencia te deja ver las clarores
de incendios que transcurren en otra parte
y es ahí, al improviso, donde nace la poesía
que a menudo son los infiernos o paraísos
de vos o de los otros, pero las más
con el mismo traje de disfraz que usa
para confundirte y decirte que solo estás de paso
que no tenés que tomarte nada a pecho,
andar despacio y retroceder si es necesario
haciendo dos veces el mismo trecho,
y si te toca amar es mejor que lo hagas
dispuesto a recordarla para hacer menos volátil
el amor que sucederá mañana
porque a la vida de estas cosas me parece
que no le importa nada.

No copie, use la imaginación...

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