domingo

El viaje

Su estación de origen fue el paraíso, alfoz de la miseria; y la de llegada, el rechazo.

Allí residió, en el suburbio del exilio y la añoranza, durante largos años. Sus vecinos más próximos en aquellos tiempos fueron la escasez y la esperanza.

Cuando consiguió un billete de vuelta, sus cabellos eran hebras de plata.
Recorrió el trayecto en sentido inverso y se instaló en el barrio del desarraigo y la nostalgia.

Vivió acariciando el recuerdo de los que no volvieron, hasta que su corazón, seducido por la fatiga, tuvo un descuido y se olvidó de latir.

3 comentarios:

La abuela frescotona dijo...

Tanto añoramos el regreso, en el desarraigo, que sin darnos cuenta nos quedamos a vivir en la eterna añoranza....un abrazo

Céu de Buarque dijo...

ay, qué triste destino, o más bien elección... sin embargo, creo que mucha gente opta por llevar estas consignas en su interior, y es una especie de muerte lenta que va apagando el presente,
quiza ese barrio la contenga,
y a cuántas personas las circunstancias externas van llevándolas por el mismo camino,

felicitaciones, me encantan tus haikus y ahora tus micro-relatos con toques surreales.
b.
C.

Daniel dijo...

¡Uy! me dejas mudo, yo que voy de regreso...

Profundidad muy triste en esta prosa.

Un beso mi querida amiga.

No copie, use la imaginación...

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