viernes

Nana María Llora.

Nana María llora cuando mira el fogón
¿Es el humo?, -me digo-...
Seguro que es el humo de la leña húmeda de agosto.
Sí, Nana María siempre llora ante la lumbre.
Su rostro de piedra dulce
con sus pliegues de madera
se riegan con el llanto
como surcos abiertos por la yunta
mientras se cuecen los frijoles
y se tuesta el café.

Sí... seguro que es el humo de la leña
¿qué otra cosa puede ser?
Nana María es vieja como los mezquites del potrero,
y fuerte como los sabinos que cuidan a las lágrimas que corren frescas por el río.
Que otra cosa puede hacer llorar a Nana María si ya no ve:
es ciega...,
¿Será acaso que Nana María está aprendiendo a ver entre las sombras?

Sombras...

¿Qué se mira entre las sombras?

La leña arde lentamente y truena
la panza de barro de la olla de frijoles parece espejo de sombras
con su cintura llena de tizne.

Nana María llora
porque las Indias se vuelven árbol de lluvia
cuando el invierno empieza a florecer en sus ramas secas.

1 comentario:

Céu de Buarque dijo...

Ay Nana, dicen que los ciegos ven más allá y escuchan más... capacidades que habría que generarlas cuanto antes, cierto. Es impresionante como puedo trasladarme mientras leo a ese lugar en donde la Nana llora...

Besos, hoy es el día de los maestros, te lo extiendo porque me enseñas todos los días un poco. ¡Feliz día!
C.

No copie, use la imaginación...

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